miércoles, 10 de junio de 2015

¡Mujer Levántate!


Por: Ada Sofia Nuila
Visita: http://adasofianuila.simplesite.com/ 

 

 

¿Yo nací para sufrir? ó ¿yo nací para ser víctima del llanto? ó ¿yo nací para no ser amada y traicionada…?
Fueron las preguntas que me hice, al darme cuenta que el hombre que decía amarme, ser cristiano de corazón, que cuidadosamente supo tener a dos mujeres al mismo tiempo y cuidar que su testimonio de cristiano no fuese enlodado; me era compartido con otra que es cristiana y servidora de una reconocida iglesia evangélica que tenía conocimiento de mi existencia en la vida de él, a la que con las mismas palabras que me endulzaba a mí el corazón, le recetaba a ella. Pero Dios puso en mi corazón, que no soy quién, ni puedo juzgar como sucedieron las cosas y como de una relación de dos paso hacer de tres, lo que sé, es que encontré el propósito de Dios para mí vida... 
Posteriormente le di la oportunidad de reconciliarnos con la fe que DIOS restaura todo y que el cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente, él afirmando una tarde que había terminado su relación con la amante, pues me amaba, no quería perderme, y un sin fin de promesas, que resultarón ser un abanico de mentiras y sentimientos bien preparados y fingidos...
Pero fue duro darme cuenta a través de las redes sociales, él seguía con ella y que en ningún momento la había terminado y su único interés era consegir trabajo a través de mí, y seguir utilizandome una vez más para sus propios intereses materiales. Teníendo, el valor de seguirme buscando hasta la fecha.

Amiga, no sé tu nombre, ni de dónde eres, o que situación está afrontando, pero esta es mi historia, en medio del dolor de la traición y pérdida, quiero decirte algo a ti, que estás a punto de recibir estas palabras:
TÚ ERES UNA MUJER DE DIOS, Jesucristo te ha elegido a tí, y a mí entre muchas, con un propósito PODEROSO (Yo dude, como tú lo haces ahora), no entendía cuál era el mi propósito, ni porque Dios permitió tanto sufrimiento en mi vida.

Con tanta experiencia y dolorosa he aprendido, aunque no lo creas, que las mujeres somos atacadas, golpeadas, menospreciadas, ultrajadas, engañadas, traicionadas, burladas no porque Dios lo permita y nos esté colocando pruebas, si no por el simple hecho que tenemos una lucha constante con quién no quiere que estemos agradecidas con Dios por las bendiciones, paz y amor que encontramos al acercarnos más y más a Dios.
Quizá seas escéptica, pero existe en medio nuestro un enemigo espiritual, que te  quiere ver triste, desolada, deprimida, y en constante sufrimiento,  ¿quieres saber por qué? porque tú y yo le damos cabida, dejando de buscar a Dios como centro de nuestra vidas, dejamos de congregarnos y especialmente no estamos alimentando nuestro espíritu con oración, ayuno y lectura de la palabra. Pues como encontramos en el libro: El poder de la mujer que ora, la oración te nutre, la lectura de la Biblia te fortalece y como encontramos en la Biblia un mandato de Dios que nos dirige a la oración constante en Lucas 21:36 "Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre" Al leer ese pasaje de la Biblia, me di cuenta que Dios es mucho más que un padre, es todo aquello que necesito en la tierra, un amigo, novio, esposo, proveedor, confidente, etc. Pues en: 1 Juan 5:14, esta la respuesta del porque debemos orar y en la oración encomendar a esa persona que nos ha destrozado y hecho sufrir y en ese versículo encontramos: "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye".

Entrégate por completo a Jesucristo, cierra tus ojos y dile cuanto dolor y amargura hay en tu corazón y de cómo esa situación está afectando tu vida personal, desahógate con Dios, pon tu vida entera y déjate gobernar por él, y el enderezara tus caminos y todo lo que te fue quitado se te devolverá como recompensa de aceptar a Dios como tu salvador personal.
Después de ello sabrás que, tú, una mujer siendo una hija del todopoderoso, llena del espíritu de amor, poder, y dominio propio, tomando el lugar que le corresponde en este mundo, gritando un “ya basta”, a las dudas, al temor, al abuso y te mires al espejo y digas: Dios me ha hecho inteligente, con carácter, bonita, fuerte, valiente, ¡soy vencedora en Jesús!
El mundo ha querido humillarte, pero hoy Dios te dice: “…eres preciosa a mis ojos, eres estimada, y yo te amo… No temas, que yo estoy contigo …”   Isaías 43:4


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